La conservación del suelo, un factor clave contra el cambio climático

El suelo es donde todo comienza, y se trata de un recurso no renovable. Hacen falta más de 1.000 años para que se forme un centímetro de suelo. Por eso la pérdida de los suelos constituye uno de los principales problemas ambientales a nivel mundial, ya que su conservación es de vital importancia para garantizar la supervivencia de los diversos factores ecológicos, climatológicos, hidrológicos, sociales, económicos y culturales.

Según la ONU, 2.600 millones de personas dependen de la agricultura, sin embargo, el 52 % de la tierra utilizada para la agricultura se ve afectada por la degradación del suelo, erosión de las superficies, el manejo inadecuado de los cultivos y la superpoblación en el mundo.

Por otro lado, la agricultura es responsable de generar aproximadamente la cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero  provocadas por la acción del hombre según la FAO. España, por su parte, emite cerca del 12% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Y la consecuencia directa de todo esto es el aumento del cambio climático.

En este contexto, la adopción de buenas prácticas agrícolas y de conservación pueden ayudar a revertir esta situación. Por todo ello, en la actualidad, numerosos sectores trabajan para renovar y acondicionar las técnicas productivas relacionadas con la preservación de los suelos, intentando que las prácticas adoptadas por agricultores sean lo más sostenibles posibles y siempre orientadas a la conservación de este recurso limitado.

En el marco del Día Internacional de la Conservación de Suelos, que se celebra cada 7 de julio se busca conmemorar al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, quien dedicó su vida a demostrar que el cuidado del suelo influye directamente en la capacidad productiva de estos y, además, para hacernos ver que la tierra productiva es la base de todas nuestras sociedades.

Y desde Corteva también nos sumamos a esta celebración para poner de relieve el compromiso de la compañía por el suelo y la tierra como parte nuestro ADN desde los inicios de nuestra actividad. Desde hace años trabajamos mano a mano con los agricultores para conseguir el equilibrio entre una producción rentable, la conservación de los recursos naturales y la protección medioambiental, al mismo tiempo que cumplimos con nuestra labor de alimentar a una población creciente y garantizar el progreso para las generaciones futuras.

En este contexto trabajamos con orgullo y esfuerzo día a día para impulsar un sistema agroalimentario más responsable, sostenible y enriquecedor que contribuya a la preservación de los suelos y del campo en general. Y para reforzar nuestro fiel compromiso con la tierra, recientemente hemos activado nuestro plan global de sostenibilidad y compromisos con el ecosistema alimentario para 2030.

Solución innovadora para la estabilización del nitrógeno en el suelo

Para dar respuesta a las problemáticas que sufre el suelo, Corteva cuenta con la tecnología OptinyteTM como solución innovadora para la estabilización del nitrógeno en el suelo. Esta materia activa inhibe temporalmente el metabolismo de las bacterias nitrosominas, responsables de la transformación del amonio a nitrito. Esto comporta que el nitrógeno se conserve durante más tiempo en forma amoniacal adherido al suelo y así el cultivo tiene más tiempo para aprovecharlo. Este proceso consigue reducir significativamente las pérdidas de nitrógeno por evaporación y por lixiviación, lo que optimiza el uso del nitrógeno aportado a la vez que contribuye a lograr un medio ambiente más sostenible.

Además, cuenta con grandes beneficios para el agricultor:

  • Contribuye a una agricultura más productiva y sostenible
  • Incrementa la eficiencia del abonado nitrogenado, disminuyendo las pérdidas de nitrógeno
  • Mantiene durante más tiempo el nitrógeno en la zona radicular del cultivo, incrementando su aprovechamiento
  • Reduce la contaminación de acuíferos por nitratos, al disminuir la cantidad de nitrógeno en formas lixiviables
  • Reduce la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Reduce el proceso de desnitrificación
  • Permite ahorrar costes en combustibles y mano de obra al poder ser aplicado junto con el fertilizante o tratamientos fitosanitarios