El plátano europeo muestra sus manchas

El cultivo del plátano se debate en España y el resto de la Unión Europea entre la protección del colectivo que vive de su producción y la competencia con otros países productores del resto del mundo, que buscan en el mercado europeo incrementar su volumen de negocio.

Es una de las frutas preferidas por el conjunto de la población mundial, sustento alimenticio de muchas culturas y modo de vida para sus habitantes. La FAO así lo destaca en su análisis del mercado del banano, en el que señala el aumento de las necesidades de consumo de las crecientes poblaciones de los países productores como responsable de la expansión del cultivo en los últimos años.

En España, identificamos al plátano con sus islas, las Canarias, que abarcan el 60% de la producción comunitaria y que, junto a otras zonas ultra periféricas de la UE, surte al consumidor europeo, casi en exclusiva, ya que solamente unas 10.000 toneladas de plátano salen fuera de las fronteras europeas.

Para satisfacer la demanda de plátano de los consumidores de la UE se importan anualmente 5,9 millones de toneladas de plátanos o bananos de terceros países, por un valor de 3.840 millones de euros.

Y es que el cultivo del plátano precisa zonas tropicales y subtropicales, con temperaturas cálidas y húmedas. Es un cultivo que requiere mucha agua, buenas condiciones de luminosidad, suelos con buena porosidad y drenaje. Y en España, sólo las Islas Canarias cumplen esas condiciones.

Plátano de Canarias: destino España

En España, consumimos 13,9 kg de plátano por habitante al año, según datos del Informe Anual del Consumo Alimentario 2020 del MAPA. Los asturianos, seguidos de baleares, canarios, gallegos y vascos, son los que más kilos adquieren de esta fruta en nuestro país.

En 2020 los españoles dedicamos 22,26 euros/año a la compra de plátanos y llegamos a consumir un total de 642.017 Tm, de los que 379.680 Tm correspondieron a Plátano de Canarias.

Tras la naranja, es la fruta demandada en los hogares españoles según el Informe de Consumo Alimentario, que revela que en 2020 gastamos 1.028 millones de euros a la compra de plátanos.

Según datos de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátano de Canarias (ASPROCAN), en 2020 se produjeron 430.023 toneladas de plátano, de las que sólo el 0,6% se exportaron (2.546 Tm). Según campañas, la producción de la IGP Plátano de Canarias de los últimos diez años, ha fluctuado entre las 350.000 y las 430.000 toneladas.

Con 9.061Ha destinadas al cultivo del plátano en Canarias según datos del ISTAC (Instituto Canario de Estadística), Tenerife es la isla que concentra el 42,4% de la producción con 182.532 Tm. Tras ella están La Palma (148.658 Tm) y Gran Canaria (90.346 Tm), con un 34,6% y un 21%, respectivamente. La estructura del sector platanero canario está basada en el minifundio, con un rendimiento aproximado por hectárea cultivada de 47.871 kg.

Y aunque la producción canaria no cubre el total del consumo nacional, el Plátano de Canarias ha conseguido situarse como líder del mercado español según Kantar WordlPanel, que le otorga una cuota de mercado que supera de media el 70%, siendo el otro 30% para la banana de distintos orígenes.

La fruta que vino de Asia

Prácticamente todos los plátanos que consumimos en la actualidad descienden de una u otra forma de las especies asiáticas (Musa), que tras años de selección nos han aportado las variedades más comercializadas en la actualidad.

Con más de 100 millones de toneladas producidas anualmente en más de 130 países, la variedad Cavendish es la que cuenta con mayor presencia a nivel mundial. Se impuso en la década de 1960, tras sufrir la Gros Michel su práctica desaparición a consecuencia del hongo Fusarium. En la actualidad el Sigatoka Negra es el hongo que afecta a las producciones existentes.

En muchos países del mundo, exceptuando España, se conoce como banano al fruto maduro de la bananera o platanera, mientras aquí se identifica generalmente como plátano al fruto nacional y como banana al importado. La Grand Cavendish es la variedad propia del cultivo en América, mientras que la Petit Cavendish es el plátano que se cultiva en Canarias.

La principal diferencia entre ambas es la velocidad de crecimiento. El Grand Cavendish americano tiene la ventaja de un crecimiento muy rápido (en torno a 6 meses), mientras que el ciclo productivo del Petit Cavendish de Canarias dura 18 meses. Además, sus racimos son más compactos y están en contacto todas las manos de plátanos.

Según datos de la FAO, la producción mundial de bananos pasó de 69 millones de toneladas en 2000 a 170 millones de toneladas en 2019. Los principales productores de plátanos o bananas son también grandes consumidores, como en el caso de Brasil, Filipinas, India y China.

De hecho, sólo un 15% del total de la producción mundial de bananos se comercializa en el mercado internacional; el resto se consume localmente. India, principal productor mundial de banana, destina 870.000 hectáreas a este cultivo en la actualidad, cerca del doble de extensión que dedicaba hace diez años, superando los 30 millones de toneladas de producción.

El segundo productor mundial es China con 23 millones Tm. Junto a Indonesia (7 M. Tm), Brasil (6,8 M.), Ecuador (6,5 M.), Filipinas (6 M. Tm), Ghana (4,8 M.) y R. Congo (4,8 M.) completan la lista de los diez principales productores de banano a nivel mundial.

Dimensión social del plátano en la UE

Las Islas Canarias forman parte del grupo de regiones ultra periféricas de la Unión Europea, que cuenta con una especial protección de su agricultura. A través del régimen POSEI, la UE fomenta la competitividad de las actividades agrícolas tradicionales, además de la producción, transformación y comercialización de cultivos de estas zonas, que se encuentran geográficamente a una gran distancia del continente europeo.

En el sector bananero de las regiones ultra periféricas, POSEI ha contribuido al mantenimiento de la producción en Canarias, Madeira (Portugal) Martinica y Guadalupe (Francia). La promoción con estándares de calidad y las estrategias de marketing con el empleo de distintivos de origen («Plátano de Canarias» o «Banane française») han asentado las producciones isleñas.

Pese a ello, al sector le siguen preocupando los acuerdos comerciales de la UE con terceros países, principalmente con América Latina, ya que del cultivo del plátano dependen directa o indirectamente unos 15.000 empleos en Canarias y el 95% del plátano de Canarias se comercializa en España.

Los estándares y normativas que afectan al plátano europeo en materia medioambiental, social, laboral y de calidad graban el precio del cultivo frente a su competencia a nivel mundial, que cuenta con gastos de producción más reducidos que los cultivos comunitarios.

Las importaciones españolas de banana tienen su origen principalmente en Costa Rica (34%), Colombia (22%), Costa de Marfil (17%) y Ecuador (8%). Estos cuatro países, tras el Acuerdo de Asociación UE-Centroamérica mejoraron sus condiciones de acceso al mercado comunitario, con un arancel de 75 euros por tonelada actualmente. Las importaciones españolas de bananas o plátanos de estos países ascendieron a 174 millones de euros en 2020.