El maíz cotiza al alza

Durante el otoño de 2016, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) reclamaba soluciones urgentes para el cultivo del maíz y dos años más tarde aconsejaba el almacenamiento del cereal debido a la especulación. Hace menos de un año, Asaja y Cooperativas Agroalimentarias denunciaban prácticas especulativas y lamentaban el incremento de los costes de producción, especialmente acentuados en algunas zonas en las que las plagas y los daños producidos por la fauna salvaje ponían en riesgo las explotaciones. Y es que el precio ha sido siempre motivo de desencuentro en un sector que ha luchado por rentabilizar un cultivo en el que tradicionalmente ha resultado complicado cubrir los costes de producción.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación asegura que los rendimientos de las explotaciones típicas españolas de producción de maíz grano en regadío son generalmente altos, pero también reconoce que el modelo de cultivo en este país se caracteriza por un coste de producción elevado. La Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios sostiene que los altos costes de producción tienen su explicación también en el elevado precio de la tierra –la hectárea- y la carestía del regadío.

Hace tan solo dos años el maíz se regaba fundamentalmente por el sistema de gravedad -135.035 hectáreas que representaban el 39,64 por ciento del total-, pero el sistema por aspersión se ha ido implantando de forma progresiva en las explotaciones y ya está a la par con el sistema mayoritario. En el período comprendido entre 2009 y 2018 casi 37.000 hectáreas de maíz que recibían el agua por el sistema tradicional comenzaron a regarse por aspersión.

La última encuesta sobre superficies y rendimiento de cultivos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación revela que la superficie cultivada de maíz en España es de, aproximadamente, 356.000 hectáreas. Castilla y León, Aragón y Extremadura son las tres comunidades autónomas que concentran la mayor producción de un cultivo que, en la presente campaña, cotiza al alza. En Castilla y León se han sembrado en la última campaña 115.925 hectáreas, un 5 por ciento más que en la anterior y un 13 por ciento por encima de la superficie cultivada en los últimos cinco últimos años. En Aragón la producción de maíz ronda el millón de toneladas y en Extremadura es el cultivo más importante del regadío con unas 50.000 hectáreas.

El presidente de la Asociación General de Productores de Maíz de España, José Luis Romeo, asegura que la campaña actual se presenta con unos precios muy elevados, aunque cuando llegue la cosecha tenderán a bajar. Actualmente hay un problema de escasez de cereales y los stocks mundiales son inferiores a los que se calculó inicialmente, una circunstancia que ha asustado a las compañías compradoras. Y como suele suceder con frecuencia, en esta ocasión también hay que mirar a China.

En los últimos meses el gigante asiático ha incrementado sus volúmenes de compra de cereal para el sustento de su cabaña de porcino -200 millones de cabezas-. La peste porcina frenó las expectativas de crecimiento del sector en este país, que se vio obligado a sacrificar la mitad de su cabaña, pero una vez superada la crisis y retomada la normalidad, la demanda de cereales ha vuelto a crecer. Si a ello unimos que las cosechas en Ucrania, Rusia y Brasil han sido bajas, la respuesta se ha traducido en una subida generalizada del precio del cereal y, por extensión, del maíz.

Romeo sostiene que la toma de decisiones por parte de los cultivadores se produce con mucha antelación y aunque los precios comenzaron a subir en noviembre, los niveles más altos se han registrado después, entre enero y febrero, cuando muchos ya habían optado por no sembrar debido a su dudosa rentabilidad.

Los datos de la Subdirección General de Cultivos Herbáceos e Industriales y Aceite de Oliva del Ministerio de Agricultura correspondientes al mes de abril de 2021 reflejan una cotización de 244 euros por tonelada de maíz en Lérida, de 245 en León y de hasta 249 en Badajoz. Estos tres mercados de referencia revelan una subida media del precio del maíz del 140 por ciento con respecto a su cotización al inicio de la campaña y de un 132 por ciento si se compara con el precio del año anterior.

Durante los últimos años la superficie de maíz se ha ido reduciendo de forma progresiva porque es un cultivo que soporta unos elevados costes de producción, que requiere fuertes inversiones y se caracteriza por los elevados costes de producción y que requiere fuertes inversiones. Pero no todas las zonas de cultivo son iguales y existen grandes diferencias entre ellas. Así, en el sur de España los cultivadores inician antes la cosecha y ahorran costes en el secado beneficiándose de las altas temperaturas, mientras que en el norte, a la hora de planificar la cosecha, el agricultor mete en el capítulo de gastos el coste adicional que conlleva el paso del maíz por el secadero.

Además, en el sur de España, al contrario de lo que sucede en la mitad norte, los agricultores disponen de ciclos más largos porque siembran antes y la planta se desarrolla durante un período de tiempo mayor, lo que repercute en una producción más elevada. De este modo, sembrando en abril se pueden obtener hasta 18.000 kilos por hectárea, mientras que retrasando el inicio de la cosecha a junio la producción se reduce hasta los 10.000 ó 12.000 kilos por hectárea.

En la comunidad de Aragón es habitual que la siembra se realice durante el mes de abril, con el consiguiente riesgo de frío y heladas. Pero se puede iniciar la siembra del 15 de abril al 30 de junio, y a medida que avanza el tiempo se pueden utilizar ciclos más cortos y recoger la cosecha en octubre o noviembre. En la mitad sur los cultivadores pueden sembrar en el mes de marzo porque en esa época ya no hay heladas, lo que permite a muchos aprovechar las cálidas temperaturas para cosechar en agosto.

Pese a las buenas expectativas de la campaña, la situación de incertidumbre actual y el resultado histórico obtenido en las explotaciones serán factores determinantes para el futuro de un cultivo sometido a frecuentes altibajos que lucha por mantener el equilibrio entre los costes de producción y los ingresos generados por la venta del maíz.